La campeona olímpica y del mundo, Paula Pareto, ya se encuentra trabajando junto a los profesionales del hospital Central donde ejerce cómo traumatóloga. “A disposición para lo que sea necesario”, escribió en su Instagram.

Una lucha distinta apareció en el camino de Paula Pareto, la judoca más preponderante de la historia argentina. Cómo a millones, el coronavirus le dio un giro completo a la vida de la ganadora del oro en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 y del bronce en pekín 2008 y pasó de competir en el Tatami al ponerle el cuerpo a la batalla contra el coronavirus en el hospital desde su rol como profesional.

Luego de haber cumplido la correspondiente cuarentena tras haber estado en Europa preparándose para los suspendidos Juegos Olímpicos de Tokio, la judoca ya se sumó al grupo de médicos que está trabajando en la localidad bonaerense donde ejerce como traumatóloga.

“Ya cumplida mi cuarentena, vuelvo a trabajar de lo que elegí, y de lo que volvería a elegir siempre. Si bien los médicos traumatólogos no estamos hoy en el frente de batalla directo, somos igual parte del equipo de salud que enfrenta antes que nadie a esta pandemia y que ayudaremos a donde sea necesario”, expresó la deportista en sus redes sociales.

Paula Pareto tiene una exigente rutina de entrenamiento y trabajo que, antes de la llegada del virus, comenzaba a las 07.30 y culminaba a las 22.30, pese a esto supo cosechar dos medallas olímpicas (oro en 2016 y bronce en 2008), tres podios mundiales (oro en 2015, plata en 2014 y bronce en 2018) y 31 preseas en torneos oficiales de la Federación Internacional de Judo (14 doradas, 7 plateadas y 10 de bronce).

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