EL NORTE entrevistó a Silvia Silicani (Mat. prov. BA 15.597), psicóloga con orientación cognitivo-conductual, especializada en terapia EMDR, para hablar sobre el estado mental en épocas de aislamiento. En la charla, evidenció algunos aspectos que podemos tener en cuenta, sobre la coyuntura y sus efectos, para intentar recorrerla de la manera más amable que nos sea posible.

¿Cómo mantener la calma ante esta situación histórica, qué herramientas tenemos para no entrar en pánico y estar tranquilos frente a situaciones de alarma constante?

“Ante el despliegue de la pandemia del COVID-19, se ha activado en el ser humano la percepción de una amenaza, afectando así sus emociones y pensamientos. Asimismo, la medida de la cuarentena y su consecuente aislamiento, generó un cambio drástico en nuestra actividad diaria, provocando una gran desorientación. Debido a que las personas somos seres rutinarios y valoramos la previsibilidad, resulta muy importante construir nuevas rutinas”, explicó Silvia Silicani a EL NORTE.“Respecto de las emociones, el elevado nivel de incertidumbre que acompaña esta situación desencadena y mantiene un estado de ansiedad de base”, sostuvo la terapeuta, al tiempo que explicó que a la ansiedad se le pueden sumar otras emociones, como por ejemplo: miedo, preocupación por las consecuencias económicas, tristeza, desesperanza, angustia, aburrimiento, enojo, frustración y sentimiento de soledad. Es importante aclarar que cada individuo tiene su particularidad, y por supuesto no todas las personas lo viven del mismo modo.

Ahora bien, la crisis sanitaria mundial y el constante aumento de la pandemia en los distintos países, pone en vilo a la población: “En el área de los pensamientos suele darse un aumento de pensamientos negativos, en íntima relación con este estado de ansiedad y preocupación permanente”, sostuvo la entrevistada.

¿Qué podemos hacer?

Como punto de partida para trabajar en nuestra tranquilidad es necesario que hagamos un diagnóstico de nuestra situación. Cada persona es distinta y por eso es importante observarse a sí mismo y evaluar en qué medida, de qué manera, y en qué áreas esta situación me está afectando. Ejercitar este autoconocimiento es el primer paso.En este punto, la terapeuta aconsejó: “Cuando observamos nuestros pensamientos es de gran utilidad hacer un registro escrito de los mismos, y, si estos son predominantemente negativos, podemos anotar otras situaciones posibles de carácter positivo. Esto contribuye a abrir la mirada disminuyendo el impacto emocional que generan los pensamientos negativos”.También, dijo que hay otro recurso que podemos utilizar, que consiste en salir de la esfera mental y pasar a la acción realizando una actividad, como por ejemplo, artesanías, música, baile, ordenar placares, u otras, que cambien el foco de atención.“Estos simples ejercicios permiten que tengamos el control de nuestra mente en vez de que ella nos controle a nosotros”, manifestó.Otro punto importante es seleccionar la información que recibimos (evitar noticias alarmistas) y dosificarla: “Es necesario estar informado sobre cómo prevenir y trabajar en nuestra salud, pero también es primordial tener en cuenta que nuestra vida no pasa solo por esta pandemia, sino que tiene otras muchas facetas que debemos contemplar y resignificar”.

En el caso de que las emociones negativas adquieran una gran intensidad, seguramente será de ayuda entender que esto es producto de lo que se está viviendo y no de un empeoramiento individual. Los contactos telefónicos con familiares y amigos son un gran apoyo ya que nos permiten poner en palabras nuestras emociones. Para mitigar la sensación de aislamiento es necesario incorporar momentos del día de comunicación virtual con otros o de llamadas telefónicas.

Aliviar

Según la psicóloga, es de fundamental importancia respetar los horarios de sueño y comidas. La tecnología es de gran ayuda, pero recomienda que no sea la única actividad. A la hora de construir nuevas rutinas, es importante atender a que estas sean variadas, es decir, que contemplen la satisfacción de nuestras distintas necesidades: incluir actividades físicas atendiendo al movimiento corporal, aquellas que nos generan disfrute, y para esto, sería interesante permitirnos recuperar la capacidad lúdica. Y por último, “no olvidemos contemplar nuestras necesidades espirituales y trabajar para nuestra paz interior, según la afinidad personal: realizar meditaciones, ejercicios de relajación y respiración, quien tenga algún credo desde la oración, o simplemente tomarse unos minutos para estar con uno mismo haciendo a un lado el cotidiano y sintiéndose en paz”.“Creo que tenemos dos maneras de transitar esta cuarentena. Una de ellas nos conduce a la alienación de nosotros mismos, cuando solo estamos pendientes de las noticias y dejamos que nuestros pensamientos negativos nos controlen. El otro camino, en cambio, es aquel en el cual estamos presentes escuchando cada una de nuestras necesidades, incluso aquellas que, antes de la cuarentena, nos habían quedado pendientes”, señaló Silvia, y concluyó: “Para aquellos que así lo elijan, los invito a aprovechar este tiempo para volver a uno mismo, y quizás así salgamos fortalecidos”.

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