Vive hace dos años en la ciudad China de Hangzhou. La epidemia la encontró en un hogar que no es el suyo y sale cada ocho días a comprar lo necesario para vivir. Su familia, la clave para mantenerse fuerte en la distancia.

“Ya hace un mes que estoy así. Miro por la ventana, cocino, trato de hacer cosas para no enloquecer, no queda otra”. Camila Morello nació en Mar del Plata. Hace dos años se fue a China a estudiar Media y Comunicaciones y probablemente nunca hubiera imaginado vivir esta situación. La epidemia de Coronavirus la encontró en el departamento de unos amigos, sin su ropa, sus libros ni su cama.

Ahora sólo piensa en que esta situación finalmente pase, que su vida pueda volver a la normalidad y retomar la rutina. En un video pide además comprensión a los argentinos que a través de las redes le envían mensajes discirminatorios y con mala intención por el simple hecho de haber decidido estudiar y trabajar en otro país.

En diálogo con INFOCIELO, Camila contó que sale cada ocho días a un supermercado que queda a una cuadra de donde se encuentra: “Siempre con barbijo, los estoy cuidando como oro porque hay escasez. Ahora fui hace tres días y estaba soleado, entonces la gente decidió salir. Me sorprendió ver gente en la calle”.

Sin embargo, a pesar del drama, dice que se sostiene a través de su familia, con quienes habla permanentemente. “Mamá me dijo que vuelva pero yo decidí quedarme. Empezamos las clases ya online y con la diferencia horaria se complicaría. Y ni hablar de cómo me discriminaría la gente allá si vuelvo… jaja”, bromeó.

Pero retomando, contó que su familia “está preocupada pero saben que me cuido y que estoy bien a pesar de todo. La verdad los amo”.

Por último, recurrió a una sensación que nadie percibe hasta que deja de sentirla: “En estos momentos extraño mucho el simple hecho de salir a caminar por la ciudad y tener aire en la cara”.

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